viernes, 5 de febrero de 2010

El Roto y realidad social


Cuando era pequeño (puede que no fuera un niño, pero los recuerdos lejanos siempre se me antojan así) había un apartado en las noticias de la BBC -normalmente a la tantas de la mañana- donde "narraban" una noticia del día valiéndose tan sólo de las imágenes, sin palabras. El subtítulo rezaba "No coment". Totalmente coherente con aquella frase: "una imagen vale más que mil palabras".

Los jóvenes y el empleo


Otro de los temas interesantes tratados por los compañeros fue el de “Los jóvenes y el empleo”, centrado sobretodo en el caso de España. Muy negro. Así vemos nuestro futuro como estudiantes universitarios. La lista de obstáculos fue larga: poca práctica en los estudios, falta de experiencia (círculo vicioso), no hay formación especializada, explotación laboral (trabajos temporales), falsas expectativas-decepción, sobrecualificación, etc. Pero también trataron de ofrecer soluciones, o al menos propuestas que mejorarían un poco esta situación, que pasan por modificar los planes de estudio y las condiciones salariales y de empleo. En el apartado de preguntas y reflexiones se mencionaron alguna de las claves imprescindibles de cara al futuro. El conocimiento de lenguas e informática, por supuesto, pero también el desarrollo de las aptitudes. Programas de innovación, de acción, orientados al liderazgo, la creatividad, adaptabilidad y cooperación. Teniendo en cuenta la actualidad del Plan Bolonia y su implantación en las universidades europeas, eché de menos algún tipo de debate entorno al tema o quizá alguna mención en la exposición. De todas formas, me pareció una exposición muy buena. Gracias.

Globalización y desarrollo local


Este fue uno de los temas más interesantes que se expusieron en clase a mi juicio. Los compañeros quisieron explicar como se ha transformado el mundo en que vivimos a través de la globalización y la destrucción de las barreras del espacio y el tiempo, gracias a nuevas tecnologías. Sobretodo por las comunicaciones y los transportes. Este fenómeno tiene sus pros y sus contras, y plantea una serie de nuevos retos. Nos hablaron de los canales de información (modelos cascada) que saturan la sociedad actual y cómo las megacorporaciones han irrumpido en escena haciéndose con el control de este arma tan importante. También señalaron la importancia que tiene Internet en las nuevas alternativas y resquicios que se encuentran en el sistema, y también de sus desventajas (rumorología, falsedades…) Se dejó patente la importancia de la escala local y la escala global en el mundo contemporáneo y se plantearon las consecuencias de la globalización sobre el individuo (creación y destrucción de estructuras de confianza, ect). Hacia el final, los compañeros expusieron cómo el capitalismo ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y perpetuar las desigualdades sobre los países periféricos. Aquí se hacían eco de las teorías de la dependencia y el desarrollo local sostenible. En resumen, me pareció una exposición interesante aunque perjudicada por la falta de tiempo. Enhorabuena.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Resúmenes (en grupo) de las lecturas de Paul M.Sweezy

"El problema del valor cualitativo" y "El problema del valo cuantitativo"

El valor de uso es la relación existente entre el consumidor y el producto consumido. Según Robbins, son “una serie de relaciones interdependientes entre hombres y bienes económicos”. Esta noción está relacionada directamente con la utilidad, que es un componente fundamental para la producción y una condición básica para el consumo. Dado que no da lugar a una relación social estricta, Marx lo derivaba al estudio de la economía política.

El valor de cambio es, en realidad, sólo una forma exterior de la relación social entre propietarios de mercancías o entre los fabricantes mismos. Así, el cambio de mercancías es un cambio de productos de trabajo de productores individuales.

Trabajo, valor y trabajo abstracto: si Marx considera el trabajo como un valor que se oculta tras el valor de cambio, además afirma que tiene dos vertientes: la que corresponde a su valor de uso y la que corresponde al trabajo como utilidad. De esta manera, lo que el valor de uso es al valor en una mercancía, el trabajo útil lo sería al trabajo abstracto en el caso de la actividad productiva. La abstracción del trabajo es el resultado de una suma concreta de diferentes clases de trabajo.

Relación de lo cuantitativo con lo cualitativo en la teoría del valor: toda mercancía tiene en común con otras el que acapara una parte del total de la fuerza de trabajo disponible en la sociedad. Por tanto, el valor de la mercancía significa que en sí misma es un trabajo abstracto.
El carácter fetichista de las mercancías: en la producción de mercancías las relaciones humanas se cosifican, y esta materialización de las relaciones sociales es la clave para explicar el credo fetichista de Marx. Esta doctrina ha tenido gran influencia sobre el pensamiento económico tradicional por dos motivos: primero, porque las categorías de la economía capitalista se han arraigado en la sociedad, y segundo porque la atribución de poder independiente a las cosas es manifiesta.

Por otro lado, Marx conjetura que existe una correspondencia exacta entre las proporciones del cambio y las proporciones del tiempo de trabajo, así toda mercadería cuya producción requiere un mismo tiempo tiene el mismo valor de cambio.
No obstante, para que esta proporción se cumpla se deben cumplir varios requisitos previos, como el libre desarrollo de la competencia (que los trabajadores puedan decidir libremente el trabajo a desarrollar) para que así la oferta y la demanda estén equilibradas en base a la magnitud antes citada, así como que el precio de mercado de una mercancía concuerde con su valor real.

Hay dos razones principales que pueden explicar el visible desdén de Marx por el problema de la demanda como determinante en la asignación del trabajo social. En primer lugar, que bajo el capitalismo la demanda efectiva es sólo parcialmente una cuestión relativa a las necesidades de los consumidores; y en segundo lugar, las necesidades de los consumidores entran en la categoría de elementos reactivos de la vida social.

“Ley del valor” vs. “principio de planeación”: la denominada ley del valor por resume las fuerzas que intervienen en una sociedad productora de mercancías, que regula las proporciones del cambio de mercancías, la cantidad producida de cada una y la asignación de la fuerza de trabajo a las diferentes ramas de la producción. La ley del valor es básicamente una teoría de equilibrio general, y una de sus funciones principales es la aclarar que en una sociedad productora de mercancías existe orden y no simplemente caos.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Música y realidad social: Memoria histórica

36 años después llegó el homenaje del pueblo chileno a Victor Jara. No era el primero que se le hacía, muchos cantautores y poetas han hecho suyas sus palabras y su música. En el corazón de muchísima gente su recuerdo es todo un símbolo y un desgarro. Pero este segundo entierro fue la ocasión para brindarle la despedida merecida. "Éste no es un funeral normal, es un acto de amor y duelo por todos nuestros muertos, y también la celebración de la vida de Víctor y de todos ellos también", dijo su viuda. Las banderas, las flores, la música y la gente, una multitud, lo acompañaron por las avenidas de Santiago coreando sus canciones.


El cantautor chileno murió asesinado el 16 de septiembre de 1973 por los militares golpistas, en los subterráneos del Estadio de Chile, convertido en campo de concentración durante la dictadura de Pinochet. Como él, miles de chilenos fueron masacrados y torturados. Pero no murieron ni sus sueños ni su memoria, como tampoco el de tantos represaliados por otras dictaduras en todo el mundo.


Como dice Joan Manuel Serrat: “A quien dice: dejad en paz a los muertos, les respondo: ¿están los muertos en paz? ¿Estamos en paz con ellos?” La realidad social, el presente que vivimos, se nutre de la memoria. Y aunque haya sido mil veces pisoteada y la historia reescrita por los “vencedores”, Mario Benedetti nos dijo una vez algo muy valioso, que “el olvido está lleno de memoria”.


¡Ni olvido, ni perdón: justicia!



viernes, 6 de noviembre de 2009

"Redecora tu vida"

“Marca” viene del germano mark, que significa territorio fronterizo. El DRAE la define como Señal hecha en una persona, animal o cosa, para distinguirla de otra, o denotar calidad o pertenencia. Ya de antemano se me antoja un concepto antipático, que despide un tufo a limitación, división e incluso degradación. ¿Por qué la etiqueto de tal manera? El motivo está en todo el sufrimiento humano que ha provocado la religión capitalista y sus cruzados a lo largo de la historia, imponiendo su fe en la propiedad privada y el librecambio por todo el mundo. Las marcas nacieron para identificar y distinguir los productos elaborados, para que quien los comprara pudiera hallar su origen y determinar la calidad. A partir del siglo XVIII, cuando empezaron a dictarse leyes que reconocían los derechos legales de los dueños para impedir el uso indiscriminado de su propiedad (desde esta óptica acaparadora), las “marcas registradas” se convirtieron en emblema y seña de identidad del capitalismo.

Primero EEUU (1790) y luego las naciones industrializadas de Europa, en la Convención de París de 1883, acordaron una serie de tratados internacionales que requerían que los países miembros reconocieran los derechos de marca registrada de los productores extranjeros. La noción de propiedad privada en la producción -llámese "marca registrada", "patentes" o "derechos de autor"- había llegado para quedarse en el mundo moderno. Esta noción y lo que representa se ha ido extendiendo a prácticamente todas las áreas vitales (medio ambiente, cultura, educación), engullendo a su paso a los más débiles. Eso sí, “con deportividad”.

Actualmente, nos encontramos inmersos en una nueva etapa del capitalismo, enmarcada en un mundo postmoderno y globalizado. El capitalismo ha pasado de estar basado en la producción a basarse en la consumición, lo que ha resultado en que el producto, su presentación, su representación y su visualidad han venido a ser definitivos. Las marcas estaban originalmente pensadas para asegurar la calidad del producto, pero hoy en día se han desprendido de él para convertirse en su lugar en el arquetipo de un estilo de vida, de unos valores. El marketing y la publicidad, que no son otra cosa que los instrumentos que manejan las empresas para “construir” la demanda, son actualmente la piedra angular de la inversión, porque de lo que se trata ahora es configurar los gustos, estándares culturales y los valores en función de los intereses de las megamarcas.

Naomi Klein define muy bien esta idea en un párrafo espléndido de su libro “No logo”: "Muchas multinacionales con nombre de marca están en el proceso de trascender la necesidad de identificarse con sus productos terrenales. Sueñan, en lugar de ello, con los significados profundos interiores de su marca, el modo en que capturan el espíritu de la individualidad, atletismo, naturaleza salvaje o comunidad. En este contexto de pavoneo sobre sustancia, los departamentos de marketing encargados del manejo de la identidad de las marcas han comenzado a ver su trabajo como algo que ocurre no en conjunción con la producción de la fábrica sino en competición directa con ello. ‘Los productos están hechos en la fábrica’, dice Walter Landor, presidente de la agencia de marcas Landor, ‘pero las marcas están hechas en la mente’. Peter Schweitzer, presidente de la gigante publicitaria J. Walter Thompson, reitera el mismo pensamiento: ‘La diferencia entre productos y marcas es fundamental. Un producto es algo que está hecho en una fábrica; una marca es algo que es comprado por el cliente’. Las agencias de anuncios Savvy se han alejado de la idea de que están vendiendo productos hechos por alguien más, y han venido a considerarse en cambio como fábricas de marcas, dando lugar a lo que es de verdadero valor: la idea del estilo de vida, la actitud. Los constructores de marcas son los nuevos productores primarios en nuestra llamada economía del saber".

Esta transformación involucra directamente a los jóvenes como uno de los objetivos estratégicos de la economía de mercado. Este salto cualitativo de vender un producto a vender un estilo de vida asociado a una marca tiene lugar en un mercado que está dominado por la “demografía juvenil”, dice Walden Bello (Director ejecutivo de Focus on the Global South), en su análisis de la obra de Klein. Por eso la importancia de la asociación de la marca con la idea de lo “cool”, o “lo que mola”, en español. Las grandes firmas se renuevan constantemente en las parrillas televisivas buscando la identificación de su marca con las tendencias de moda o incluso las crean “de la nada” (entrecomillada esta suposición de originalidad).
Sus redes llegan incluso a apropiarse de movimientos típicamente antisistema y a convertirlos en éxitos promocionales para sus marcas. Como ocurrió con la campaña “Rojo”, lanzada por Bono (U2) y a la que se asociaron Bill Gates (Microsoft) y otras multinacionales para luchar contra la pobreza y el SIDA en Áfica. Se gastaron cuatro veces más en marketing que en la ayudar a África. Y ninguno de sus representantes tenía problema alguno en declarar que la campaña “no es caridad, es negocio” (donde salen ganando todos, dicen, pobres incluidos). La solidaridad es un negocio más, por si no lo sabíais.


Vivimos en un mundo marcado, regido por la pauta del consumo y la imagen. Una estructura artificial interiorizada por la sociedad, que por suerte estamos empezando a cuestionarnos. Las elecciones diarias a las que nos sometemos, una marca u otra, nos determinan (nos creemos eso). El consumidor construye su “yo” a través de la compra; elegir la “marca correcta” señala la posición del individuo en la sociedad, indica su estatus y pertenencia social.







"Todos los días me levanto, me meto bajo la ducha y me miro el tatuaje, y eso me da fuerzas para el resto del día. Día tras día, me recuerda lo que tengo que hacer, que es sencillamente lograrlo".

Son palabras del empresario de Internet Camine Colettion, de 24 años de edad, al hablar sobre su decisión de hacerse tatuar el logo de Nike en el ombligo, diciembre de 1997.

Nada personifica la era de las marcas mejor que la Ciudad Nike, la cadena de tiendas minoristas de la empresa. Cada una es un templo... donde se adora el logo de Nike... Como Nike es el líder de la imposición de su marca a la ropa, no es sorprendente que también haya llegado al límite extremo de las marcas: aplicarlas a la carne humana. No sólo se trata de que docenas de empleados de Nike lleven el logo de la empresa tatuado en las pantorrillas, sino que las salas de tatuaje de todos los Estados Unidos informan que éste es el logo que más piden los clientes. La marca aplicada a los seres humanos...
(Extracto de “No logo”, de Naomi Klein).

He querido centrarme para este ensayo en el cambio de modelo cultural y social operado por el capitalismo y las marcas en el mundo globalizado actual. Sin embargo, también sería interesante abordarlo desde otras perspectivas, como la descentralización del sistema de producción, la revolución tecnológica, las patentes o los derechos de propiedad intelectual, por mencionar algunos. Para una introducción en el campo del “pensamiento complejo”, que diría Edgar Morin, recomiendo el documental sobre el libro de Naomi Klein, “No logo”, o el cortometraje que realizó ella misma en colaboración con Alfonso Cuarón, “La doctrina del shock”.


P.D. Post libre de publicidad.

domingo, 1 de noviembre de 2009

"La escala real"

"Un tupamaro de la tercera edad"


El domingo pasado se celebraron elecciones presidenciales en Uruguay. El favorito, el candidato del Frente Amplio –que reúne a un extenso espectro de izquierda-, Pepe Mujica, no logró la mayoría absoluta y por tanto será necesaria una segunda vuelta, donde se enfrentarán dos modelos políticos: la vía socialdemócrata, que con tanto éxito arrolló en 2005 de la mano del doctor Tabaré Vázquez, contra el neoliberalismo, representado en la figura de Lacalle, que ya fue presidente en el período de 1990 a 1995.

El miércoles, en “El País” de España (tiene un tocayo en Uruguay) Miguel Ángel Bastenier publicó un artículo muy interesante haciendo un breve análisis del panorama político que se abre en el país austral. Debo mencionar que primero intenté encontrar noticias relacionadas en los diarios locales, pensando que así evitaría un posible sesgo eurocentrista de la información, pero me encontré de bruces con todo lo contrario, un contenido difuso y extenso producto de cierto localismo. En cambio, el articulo de Bestenier y otros de la corresponsalía me ofrecieron un punto de vista externo, resumido, útil para la comprensión y análisis del suceso.

Se pregunta el reputado columnista cómo llega un ex guerrillero tupamaro a optar a la presidencia de un país como Uruguay, “líder en estabilidad política en América Latina”, y apela a la transformación que ha vivido el mundo –para el caso que nos ocupa: “Los tres modelos de América Latina”-. Precisamente toda la campaña electoral estuvo plagada de referencias a ese mundo anterior, a los “años de plomo” del Uruguay y de Latinoamerica, como queriendo resucitar los fantasmas del pasado para azuzar hoy el voto del miedo.

Pero el mundo se ha cambiado de chaqueta, ya no están de moda las dictaduras políticas (no al menos en la “pasarela occidental”); y la dictadura económica del capitalismo se tambalea, tras capas y capas de maquillaje democrático. La transformación está en marcha, pero aún no sabemos en qué culminará. El enfrentamiento político en Uruguay entre las ideas socialdemócratas y neoliberales, cuyo vencedor conoceremos el 29 de noviembre, es una contienda local, influida por la “realidad” global del sistema, y al mismo tiempo una pieza importante en el juego de equilibrios de poder que se desarrolla en el escenario geopolítico latinoamericano. Es la primera de una serie “de siete consultas presidenciales que en un año modificarán o no el alineamiento exterior de América Latina. Uruguay, ahora; Brasil, en octubre de 2010 para la sucesión del izquierdista Lula; y en medio Honduras, del neochavista Manuel Zelaya; Chile, de la socialista Michelle Bachelet; Bolivia, del indianista Evo Morales; del centro-izquierdista Óscar Arias en Costa Rica; y del derechismo de Álvaro Uribe en Colombia. Si el cambio afectara a Brasil y Chile, América Latina habría cambiado de cara. Todo eso comienza con la modesta pugna dentro de un mes entre un ex tupamaro y un conservador de toda la vida”.